Sentirse inocente, ¿juego o realidad? | Estivalia Crecimiento Personal

Sentirse inocente, ¿juego o realidad?

Por Manny Mellizo.

 

Sentirse inocente. A menudo hemos oído hablar de la necesidad de perdonarse. Pero ¿cuándo es un buen momento para interiorizarlo? La respuesta está en aquí y ahora. Es un buen momento para hacer una pequeña parada y atender algo que lleva mucho tiempo pidiéndonos atención. Para soltar lo que estábamos pensando hacer y dejar que lo que sentimos tome presencia. Para recordar quién es el que está viviendo esta experiencia, y permitir que la vida siga siendo vida. Que la gente siga siendo la gente que es, que todo sea como está siendo…

 

Es hora de perdonarse a uno mismo, de sentirse inocente. Por un instante, invítate a SENTIR que nada de lo que viviste fue un error. Que la gente que te acompañó hizo lo que pudo. Y que además, no pudo hacer otra cosa. Invítate a sentir que el mundo está pasando por lo que tiene que pasar. Que que no es que no haya que cambiar nada. Se trata de que simplemente confiemos en la comprensión de cada ser humano.  Invítate a sentir, ahora, que nunca hiciste nada mal. Que no eres malo. Que es normal equivocarse cuando se está aprendiendo. Y que menos mal que se está aprendiendo porque sino sería todo muy aburrido.

 

Es momento de sentirse inocente. Que lo que decides es sagrado y digno, que lo que vienes a hacer en este mundo sólo lo sabes tú. Y aunque no es nada tan espectacular como te lo imaginas, es tan espectacular que sólo puedes hacerlo tú. Que por mucho que pensemos lo contrario, SOMOS INOCENTES, o por lo menos es así como queremos sentirnos…

 

Sentirse inocente, el juego de los espejos

Me he estado dando cuenta últimamente de un juego, y quería compartirlo para que acabemos todos riéndonos. Es el juego de los espejos, y siempre está en marcha. Es el juego de las relaciones. Cualquier situación que estés viviendo, es un reflejo de lo que te está pasando dentro. El juego consiste en, obviamente, jugarlo, sin miedo, con todo lo que trae, y ver qué resuena:

“¿Qué aspecto interno quiero perdonar con esta relación?” “¿Cómo me puedo sentir inocente cuando me encuentro con esta situación?”

 

Un ejemplo personal

Y para entender y seguir compartiendo, un ejemplo personal: el de los celos y la envidia. Cuando he sentido celos o envidia, he podido ver que lo que tenía, era miedo a perder una relación o una posición especial en ella. Que que me estaba comparando con otras personas. Que creía que alguien podía ganar algo o perderlo, que lo esencial en una relación dejaba de tener sentido para que la imaginación en toda su “perversidad” se inventara los peores escenarios que podían justificar esos celos y esas envidias…

 

Invitación a sentirse inocente

Pero más allá de lo mental y de lo que cada uno pueda entender sobre los celos y la envidia, he visto que en todos estos momentos había una invitación, personal e intrasferible, para sentirme INOCENTE. También había una invitación de ver culpa y error. Pero me di cuenta de que quería sentirme INOCENTE porque yo muchas veces había pensado o hecho lo mismo en otras ocasiones.

 

Si me sentía celoso es porque en algún momento de mi vida en el que tuve pensamientos/conductas de infidelidad me había juzgado como malo. Y ahora todo lo malo que pensaba que era yo, lo estaba proyectando en el otro. No es que haya que eliminar los celos. Simplemente ver que existe esta invitación de cambiar de perspectiva hacia UNA que nos produzca más paz y amor. Sentirse Inocente es el primer paso hacia la disolución de todos los esquemas, internos y externos, que nos bloquean y nos hacen sufrir. Y si no consigo ver inocente “a los de fuera, a la gente que me rodea o a la sociedad”, entonces la invitación está en sentir inocencia en esta culpa proyectada.

 

Al final confío, porque sé que cada uno de nosotros está esperando recibir ATENCIÓN, y que el único que lo puede dar, es uno mismo. Vuelvo a mirar a dentro, me paro, me quedo quieto, respiro y decido que por lo menos hoy, por lo menos ahora, me voy a atender a mi mismo. Es la única invitación que me estoy haciendo constantemente, a cada paso, a cada inspiración, a cada sentimiento. ¡Quiero sentirme inocente!

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